¿Cómo las redes sociales influyen en las decisiones que tomamos en nuestras vidas?
El poder de las redes sociales está en la gran cantidad de información que maneja y en la forma en que se nos muestra cada vez que utilizamos las plataformas digitales. El famoso “Algoritmo” decide lo que ves en la pantalla, está diseñado para reforzar lo que sabes y lo que te gusta. Las ideas que te incomodan preferentemente son descartadas para no agregar dudas sobre lo que piensas del mundo. Al algoritmo no le importa ofrecer verdades o mentiras, su objetivo es mantenerte dentro de la plataforma y que tú dependas de ella.
“Te conocen mejor que tú a ti mismo”
Educación por redes sociales
En Internet puedes encontrar de todo, una receta para una comida, problemas matemáticos digeribles en un minuto, teorías conspirativas, cómo conseguir el amor de tu vida y más. Hay información útil que es proveída por muchos autodenominados expertos en algún tema. Ya no importa el fundamento del contenido, menos su calidad, solo tiene que ser entretenido, entendible y nada peligroso que haga que te alejes. El algoritmo busca alimentar nuestro ego.
Los influencers son expertos también influenciando al algoritmo para sacar todo el provecho posible. Influencers con publicaciones llamativas o títulos amarillistas son lo mismo que un político prometiendo lo imposible para ganar votos. ¿Qué tan lejos son capaces de llegar para sobrevivir?. Ellos pueden verse cercanos, ser admirados y reconocidos por los usuarios, tienen su nicho de mercado y encontrarás de todo tipo. Los influencer crean contenido que compite por tu atención, la conexión digital es más fuerte que la conexión física.
El algoritmo no te odia
El algoritmo no está hecho para mostrarte información hiriente, pero sí ofrece lo que te mantenga en pantalla y el morbo parece ser su ingrediente preferido. Noticias que te causan rabia, indignación, hasta vergüenza que te harán buscar más y obtener lo que necesitas para nunca estar satisfecho.
En las redes sociales también vemos lo que hacen otras personas, nos comparamos con ellos y eso nos puede generar malestar mental, baja autoestima y depresión. A pesar de eso, vamos a usar más en las redes sociales. Cuando aparece algo que no te gusta, no necesariamente te vas a alejar porque te desagrada la plataforma, sino que haces todo lo contrario y reaccionas a lo que has visto preparando tú mejor insulto si te lo permites.
Especial cuidado con las personas que son más susceptibles a feedback emocional negativo o al aislamiento social. Las redes sociales generan ansiedad y si tu vida depende mucho de las redes, estarás más expuesto a lo que suceda en ese mundo alternativo y de cómo te ven a través de éste
La guerra de verdades está desencadenada ¿Gana quién grita más fuerte? ¿O gana el post que tiene más likes, retuits y comentarios con más eco? La deshumanización está en nuestros nombres de mentira que buscan validación en ese mundo que nos hace sentirnos bien con nosotros mismos. Tus verdades compiten con las verdades de los demás, generando cadenas de comentarios creando grupos que defienden sus propias ideas.
Efectos en nuestro cerebro
La dependencia tecnológica está en nuestro día a día. Cada vez que nos encontramos sin nada que hacer, por unos segundos, automáticamente buscamos nuestro celular sin saber para qué. Pareciera que todas las respuestas y lo reconfortante se encuentran allí en esa pantalla para nuestro otro “yo”, no menos importante.
Dopamina es la sustancia generada en nuestro cuerpo cuando nos gusta algo, el placer nos llega mirando “reels”. Contenido repetido que nos refuerza un pensamiento, un mundo donde ni siquiera importa un poco la objetividad siempre que el contenido te enganche y sea digerible por nuestro cerebro fácilmente. Hay muchas formas de generar dopamina en nuestro cuerpo, el algoritmo solo la clasifica y decide cómo ofrecer.
Inconscientemente somos influenciados, no nos damos cuenta como nuestras creencias son moldeadas por las redes sociales. Creamos a un nuevo yo, uno que está alineado con lo que quieres en la vida. Cuando conoces a alguien, la proyectas según todo lo que has consumido en las redes. Tenemos que ser coherentes de alguna forma entre nuestro yo de las redes sociales y el que sale a la calle.
¿Por qué me gustan tanto los me gusta? También los no me gusta y los comentarios en tu contra tienen su atractivo, por algo nos esforzamos sabiendo que es imposible convencer a quienes piensan diferente.
“Si no tengo likes, los views son suficientes para sentirme vivo.”
Persuasión
Es otro gran peligro. No solamente para comprar o convencerte de que necesitas un producto. Las ideas fáciles de absorber son difundidas por el algoritmo para las masas.
¿Quién decide lo que es importante? ¿Quién dice la verdad? ¿Quién paga por la publicidad? Somos seres influenciables y mantenernos en la pantalla es la punta del iceberg. Pasas de 2 a 3 horas diarias en las plataformas, el algoritmo mide el tiempo que permaneces mirando una foto, o la cantidad de veces que observas el mismo reel y tus likes ¿Sonríes al ver cierto contenido?. Todo dato es útil.
Pasamos más de la mitad del día en las pantallas, por ocio, trabajo, comunicaciones varias etc. Somos potencialmente influenciables por campañas de marketing, nos categorizan, perfilan y estamos expuestos a ser inducidos con alguna idea, producto o partido político. Estando en un computador personal o celular corremos el riesgo de alterar cómo percibimos el mundo y nuestras interacciones diarias. El algoritmo es nuestro profesor, te dice lo que te gusta sin importarle otros puntos de vista. Pensar pasó de moda, algo más puede pensar por nosotros y lo hace mejor. Nuestro cerebro limitado llegó a su techo y el algoritmo es un niño creciendo.
¿Quién manda?
¿Quién controla al algoritmo? ¿Quién decide lo que está permitido? El algoritmo no es el responsable de crear contenido que pueda ser considerado malicioso. Cada creador es responsable de lo publicado y cualquier prohibición obedece a intereses, regulaciones o ideas de alguien, grupos u organizaciones. Tiene sentido que el algoritmo bloquee y evite considerar ciertos temas, pero ¿Quién tiene el poder para decidir lo que está permitido y a quién bloquear?.
Estamos expuestos a los intereses de los dueños de las grandes redes sociales que pueden ajustar el algoritmo en nombre de la libertad, la libre expresión y los buenos modales.
Revisa el tiempo diario que pasas en las redes sociales, son más de dos horas diarias en mi caso que no se recuperan. No te atrapes en el “yo” de las redes sociales que alimenta al algoritmo y rodéate más de personas reales aunque sea difícil.
Reconocer que existe un algoritmo que selecciona lo que verás a cada momento y que mientras más tiempo pasas en las redes sociales, más poder le entregas a un Estado, organizaciones, personas, incluso a enemigos y conocidos.
Ahora que la verdad se encuentra en todas partes, nunca había sido tan difícil encontrarla.
“Si no pagas por algo, no eres el cliente, eres el producto”. Andrew Lewis,
